trabajo domestico

Sem­Méx­ico, Cd. de Méx­ico, 21 de julio, 2021.- La pan­demia gen­eró que unos 300 mil puestos de tra­bajo de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas, se perdieran. Según el INEGI al ter­mi­nar 2019 se con­tabi­lizaron 2.5 mil­lones de per­sonas que se desem­peña­ban en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado. Un año y tres meses después, en el primer trimestre del 2021, este número se redujo a 2.2 mil­lones de tra­ba­jado­ras, según la Encuesta Nacional de Ocu­pación y Empleo ENOE.

La ENOE 2021, estima que 84 mil­lones de per­sonas de 15 y más años real­izan tra­bajo domés­tico no remu­ner­ado en a su hogar, en tanto que 2.2 mil­lones de per­sonas en el mismo rango de edad, están ocu­padas en activi­dades de tra­bajo domés­tico de forma remu­ner­ada, pero pre­cisa que son mujeres 1.9 mil­lones que ocu­pan 88 por ciento de los puestos de tra­bajo en esta ocu­pación, mien­tras que los hom­bres cubren el restante 12 por ciento de las plazas lab­o­rales en esta ocupación.

Las estadís­ti­cas se dieron a cono­cer hoy con motivo del Día Inter­na­cional del Tra­bajo Domés­tico declar­ado ofi­cial­mente en 1983 para cel­e­brarse cada 22 de julio y su con­mem­o­ración pre­tende hacer un reconocimiento a las aporta­ciones económi­cas y sociales del tra­bajo al inte­rior de los hog­a­res, tanto remu­ner­ado como no remu­ner­ado, que en Méx­ico sig­nifica una aportación hasta del 25 por ciento del Pro­ducto Interno Bruto.

Las estadís­ti­cas difun­di­das pre­tenden dar un panorama de los aspec­tos sociode­mográ­fi­cos y de las condi­ciones lab­o­rales de las per­sonas ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado en Méx­ico, sin embargo el no remu­ner­ado que se pone en primer plano cada julio rev­ela que el 74.8 por ciento de las horas ded­i­cadas al tra­bajo domés­tico y de cuida­dos no remu­ner­ado son apor­tadas por las mujeres en casa y equiv­ale 63.7 horas sem­anales, frente a 21.5 horas que se asig­nan los hombres.

Para recono­cer y resolver la sobre carga a las mujeres en casa, en la Cámara de Diputa­dos se analizaron tres ini­cia­ti­vas para crear el Sis­tema Nacional de Cuida­dos, y se aprobó una gen­eral, que ahora está en la can­cha del Senado de la República como una de 67 ini­cia­ti­vas a favor de la vida y lib­er­tad de las mujeres que está pendiente.


El tra­bajo domés­tico tra­bajo de mujeres

El tra­bajo domés­tico con­siste en activi­dades que se real­izan den­tro de los hog­a­res y son nece­sarias para el bien­es­tar de los inte­grantes. Este tipo de tra­bajo puede ser no remu­ner­ado y/​o remu­ner­ado; el primero de ellos se refiere al real­izado para el mismo hogar del que for­man parte los indi­vid­uos sin que exista un pago, en tanto que el remu­ner­ado se real­iza en el marco de una relación lab­o­ral, medi­ante un pago deter­mi­nado, ya sea para el mismo hogar de res­i­den­cia o para otro, explica Inegi en comu­ni­cado oficial.

Luego detalla que la ENOE 2021, estima que 84 mil­lones de per­sonas de 15 y más años real­izan tra­bajo domés­tico no remu­ner­ado para su hogar, en tanto que 2.2 mil­lones de per­sonas en el mismo rango de edad, están ocu­padas en activi­dades de tra­bajo domés­tico de forma remunerada.

Hoy dos pre­gun­tas acu­ciantes es ¿cuándo se acor­dará el Sis­tema Nacional? frente a la prop­uesta de una ini­cia­tiva de la Sec­re­taría de Hacienda que hará nuevos recortes y el can­dado de la ini­cia­tiva para no crear ninguna insti­tu­ción ni con­trat­a­ciones para la sistema.

Y la otra pre­gunta ¿Cuándo se recu­per­arán estos 300 mil empleos per­di­dos? Según el direc­tor del diario El Econ­o­mista esta­mos ante la primera reduc­ción drás­tica de este tipo de empleo en Méx­ico de la que se tenga reg­istro y reflex­iona seña­lando que el Inegi pub­lica anual­mente esta cifra para con­mem­o­rar el Día Inter­na­cional del Tra­bajo Domés­tico, el 22 de julio. Eran 1 mil­lón 580,000 tra­ba­jado­ras remu­ner­adas en Méx­ico en 2009 y cada año de la década ante­rior esta cifra se incre­mentó en 90 mil per­sonas en promedio.

El Inegi señala que los tra­ba­jos domés­ti­cos remu­ner­a­dos y no remu­ner­a­dos lo hacen las mujeres. Las que reciben un salario son pre­dom­i­nan­te­mente mujeres. Son 96 por ciento del total, cerca de 2 mil­lones de mujeres. Los hom­bres rep­re­sen­tan ape­nas 4 por ciento en este mer­cado y ellos se ded­i­can prin­ci­pal­mente a tar­eas como chofer y per­sonal de vig­i­lan­cia o seguridad.

En Méx­ico, nueve de cada 100 mujeres económi­ca­mente acti­vas se desem­peñan como tra­ba­jado­ras domés­ti­cas remu­ner­adas. Por eso, aso­marnos a sus condi­ciones de tra­bajo es una man­era de enten­der uno de los may­ores retos en mate­ria de jus­ti­cia económica para la sociedad mex­i­cana. Aquí no hablamos de las mujeres que rompen el techo de cristal, sino de las que reco­gen los cristales del piso.

Según la ENOE 2021 en prome­dio, una tra­ba­jadora domés­tica tiene un salario de 3 mil 200 pesos men­su­ales, 70 por ciento de ellas no tienen ningún tipo de presta­ciones y 96 por ciento de ellas se desem­peña en la economía infor­mal, no tiene ningún tipo de con­trato que haga explícita su relación laboral.

Los dere­chos de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas sigue siendo una asig­natura pen­di­ente, aunque quizá deberíamos decir que se trata de una asig­natura donde esta­mos reprobados.

En abril de 2019 se aprobó por una­n­im­i­dad en el Con­greso una ini­cia­tiva que otor­gaba dere­chos lab­o­rales bási­cos para las tra­ba­jado­ras del hogar y establecía obliga­ciones para sus empleadores. Esta reforma era parte de las obliga­ciones que Méx­ico con­trajo en el marco del Con­ve­nio 189 de la Orga­ni­zación Inter­na­cional del Tra­bajo. Se dio un peri­odo de 18 meses para su imple­mentación, que en teoría con­cluyó en octubre del 2020. El plazo llegó y no pasó casi nada, afirma el direc­tor de El Econ­o­mista y agrega que lo peor de todo es que el tema se relegó hasta el punto de quedar en los márgenes.

El hecho es que el número de tra­ba­jado­ras domés­ti­cas reg­istradas ante el Insti­tuto Mex­i­cano del Seguro Social, en diciem­bre del año pasado, era de 27,640, alrede­dor de 1.3 por ciento del total. El salario reg­istrado ante el insti­tuto es de 5,180 pesos men­su­ales en promedio.

¿Qué pasó con el 98% restante, las que no están reg­istradas en el IMSS? Sería bueno saberlo. Podemos suponer que sigue en el pur­ga­to­rio lab­o­ral. Si la situación era difí­cil, se volvió aún más com­pli­cada con la pan­demia. Muchas patronas y patrones no pudieron man­tener su empleo y, a la vez, pre­scindieron de los ser­vi­cios de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas. En esos casos, la ind­em­nización, más que un dere­cho se volvió un acto de clemen­cia, sujeto al cri­te­rio del empleador.

Aque­l­las que man­tu­vieron su puesto de tra­bajo debieron asumir los ries­gos para la salud que implic­a­ban los trasla­dos en el trans­porte público. ¿Cuán­tas tra­ba­jado­ras domés­ti­cas se con­ta­gia­ron de Covid-​19? Imposi­ble saberlo. Esa es una de las desven­ta­jas de ser casi invisibles.


Estadís­ti­cas difun­di­das por INEGI

Den­tro del tra­bajo domés­tico remu­ner­ado se incluyen las sigu­ientes ocu­pa­ciones: emplea­dos y cocineros domés­ti­cos; cuidadores de niños, per­sonas ancianas o enfer­mas en casas par­tic­u­lares; jar­dineros, lavan­deros y plan­chadores domés­ti­cos; choferes, vig­i­lantes y porteros en casas particulares.

En Méx­ico se esti­man 2.2 mil­lones de per­sonas de 15 y más años ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado. Esta can­ti­dad rep­re­senta 4% de los 53 mil­lones de per­sonas ocu­padas en el país.

El tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es una ocu­pación pre­dom­i­nan­te­mente femenina: 1.9 mil­lones de mujeres de 15 y más años ocu­pan 88% de los puestos de tra­bajo en esta ocu­pación, mien­tras que los hom­bres cubren el restante 12% de las plazas lab­o­rales en esta ocupación.

Este empleo tiene una mayor sig­nif­i­can­cia para la población femenina, ya que cor­re­sponde a 9% de las mujeres en la población económi­ca­mente activa ocu­pada, pero para los hom­bres es menos del 1 por ciento.

Otra car­ac­terís­tica del tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es que las difer­entes activi­dades que lo com­po­nen están clara­mente difer­en­ci­adas según el sexo, pues mien­tras las mujeres se ocu­pan en activi­dades de limpieza y de orden, cuidado de per­sonas, coci­nar, lavar y plan­char, entre los hom­bres pre­dom­i­nan las activi­dades de jar­dinería, con­duc­ción de vehícu­los y vigilancia.

Históri­ca­mente, el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es una de las ocu­pa­ciones con mayor pro­por­ción de empleo infor­mal. La ENOE primer trimestre de 2021 estima que 96 por ciento (dos mil­lones) de las per­sonas ocu­padas en tra­bajo domés­tico remu­ner­ado pertenecen al sec­tor infor­mal. De ellas, nueve de cada 10 son asalari­a­dos infor­males; 3 por ciento son tra­ba­jadores infor­males por cuenta propia y 0.7 por ciento son tra­ba­jado­ras infor­males con per­cep­ciones no salariales.

De acuerdo con la ENOE primer trimestre 2021, las per­sonas ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado perciben ingre­sos men­su­ales prome­dio de 3 300 pesos. Los hom­bres (4 200) obtienen en prome­dio mil pesos más que las mujeres (3 200) ocu­padas en el tra­bajo domés­tico. Esto se rela­ciona con que las ocu­pa­ciones donde pre­dom­i­nan los hom­bres como la jar­dinería, vig­i­lantes y choferes, tienen en prome­dio may­ores ingre­sos mensuales.


La pal­abra de las remu­ner­adas y no remuneradas

¿Qué hace­mos? Cuarenta y 5 años después de la primera con­fer­en­cia de la mujer, donde el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado no estaba en la ley y ape­nas atis­baba lo que sig­nifica para todas las mujeres el tra­bajo de cuida­dos en Méx­ico la condi­ción del tra­bajo domés­tico no ha cam­bi­ado: miles de mujeres, la may­oría jóvenes y migrantes, que además de limpiar, coci­nar, servir la comida y lavar ropa, ter­mi­nan involu­cradas en la cri­anza de bebés y niños, el cuidado médico de per­sonas de la ter­cera edad y mas­co­tas, en una intim­i­dad tal que pronto reciben el nom­bre de “miem­bros de la familia”, si bien, la real­i­dad del trato dista mucho de ello.

El tema masivo apare­ció tras la difusión de la película Roma, donde los comen­tar­ios en redes sociales en torno a la his­to­ria de Cleo ha servido para repen­sar este tema desde al menos tres ejes: trato de con­fi­anza que oculta mal­trato y vio­len­cia, la falta de seguri­dad social y dere­chos lab­o­rales y el racismo. Al tiempo que el nuevo gob­ierno fed­eral ya rat­i­ficó el Con­ve­nio 189 de la Orga­ni­zación Inter­na­cional del Tra­bajo (OIT) sobre tra­bajo digno para las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas, doc­u­mento fir­mado hace casi ocho años, el 16 de junio de 2011.


De sirvien­tas a trabajadoras

Se cal­cula que hoy exis­ten, a nivel mundial, 67 mil­lones de per­sonas ded­i­cadas al tra­bajo domés­tico. La gran may­oría son mujeres, indí­ge­nas o menores de edad, “muchas de ellas se encuen­tran en condi­ciones de mayor vul­ner­a­bil­i­dad por su ori­gen étnico, por su esta­tus migra­to­rio y que viven en condi­ciones pre­carias. Todas estas dimen­siones las mantienen atra­padas en un con­texto de desigual­dad moti­vado por la falta de reconocimiento y val­o­ración” señal­aba Oxfam Méx­ico, una de las orga­ni­za­ciones inter­na­cionales que se ha sumado a revisar este tema en nue­stro país.

Una de cada cinco mujeres comenzó a tra­ba­jar siendo menor edad, en parte la razón por la que la may­oría sólo tienen algunos años de edu­cación, por lo gen­eral hasta pri­maria. Muchas mujeres con raíces indí­ge­nas aban­do­nan el campo y lle­gan a la ciu­dad para trabajar.

Hablar una lengua indí­gena o el español como segunda lengua es una razón para otras for­mas de dis­crim­i­nación y burla, donde las patronas asumen cierta jer­ar­quía, además, de educadoras.


Eres como de la familia

Lo que algunos patrones todavía no entien­den es que no les hacen un favor a las tra­ba­jado­ras si les dan un tra­bajo mal pagado y sin presta­ciones sociales, porque solo resulta en una forma de esclav­i­tud mod­erna, y hasta ahora es un fra­caso incluir­las en el IMSS, entre otras cosas por la falta de difusión y exceso de buro­c­ra­cia. Muchas famil­ias han hecho inten­tos inútiles para reg­is­trar a su tra­ba­jadora del hogar.

Las tra­ba­jado­ras del hogar no bus­can ser adop­tadas por las famil­ias donde tra­ba­jan porque ser con­sid­er­adas como parte de la familia anula los dere­chos por cuales luchan. Así las tra­ba­jado­ras están expues­tas a jor­nadas largas, ninguna seguri­dad, abu­sos e incluso acoso de sus empleadores, lo cual a su vez sig­nifica un alto grado de vul­ner­a­bil­i­dad. Además, la com­pli­cada relación de con­fi­anza en estas situa­ciones ambiva­lentes puede lle­var un abuso de autori­dad de los empleadores. Más bien, las tra­ba­jado­ras bus­can un tra­bajo justo y digno donde puedan tra­ba­jar en condi­ciones humanas y cuidarse a sí mis­mas y a sus familias.

Según las Naciones Unidas, 78% de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas en América Latina y el Caribe tra­ba­jan de man­era infor­mal. Es un sec­tor invis­i­ble dónde las condi­ciones del tra­bajo no solo son pre­carias, sino más cat­a­stró­fi­cas. Sin dere­chos, sin con­trato del tra­bajo, sin ben­efi­cios y con días lar­gos de tra­bajo sin vacaciones.

Sólo 5% de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas tienen un con­trato escrito y en su gran may­oría, no gozan de seguri­dad social. En Méx­ico, 2.2 mil­lones per­sonas tra­ba­jan en este sec­tor, antes 2.5, menos los 300 mil puestos per­di­dos entre 2020 y 2021, de ellas el 95 por ciento, son mujeres y la may­oría reciben salarios tan bajos que no les alcanza para sat­is­facer sus necesi­dades bási­cas. Así que es desval­orizado porque el tra­bajo de las mujeres, carece de valor y esta pre­carización del tra­bajo es una forma par­tic­u­lar de vio­len­cia de género.

La diri­gente de CACEH, Marcelina Bautista, y los avances, tanto del sindi­cato como el acuerdo del IMS es un paso hacia obtener la igual­dad en condi­ciones lab­o­rales. Ella tra­baja por hacer vis­i­ble lo invis­i­ble, comen­zando por no acep­tar las malas condi­ciones del tra­bajo domés­tico en Méx­ico: “Lo que noso­tras quer­e­mos, es lo que cualquier tra­ba­jador tiene. Seguri­dad social, vaca­ciones, aguinaldo, días de des­canso, trato digno y salario justo.”


Pero no se hace jus­ti­cia a las mujeres

El 19 de mayo último la diputada Dulce María Sauri Rian­cho, del Grupo Par­la­men­tario del PRI, pre­sentó una ini­cia­tiva para que el Sis­tema Nacional de Cuida­dos cuente con recur­sos económi­cos sufi­cientes que per­mi­tan su operación, tomando en cuenta el can­dado que se agregó a la ini­cia­tiva aprobada, de que no requerirá de fon­dos adicionales.

Entonces advir­tió que la reforma quedará en letra muerta si no hay recur­sos, y lamentó entonces que el Sis­tema no se ha aprobado en el Senado, tras 6 meses desde su aprobación y reforma Constitucional.

El texto de la reforma que pre­sentó la tam­bién pres­i­denta de la Mesa Direc­tiva de la Cámara de Diputa­dos, deja en claro que los recur­sos que se otorguen año con año nunca dis­min­uyan; y que las depen­den­cias y enti­dades encar­gadas de poner en mar­cha al Sis­tema puedan solic­i­tar aumen­tos anuales, con base en las necesi­dades o vicisi­tudes que adviertan.

La ini­cia­tiva, de la que Sem­Méx­ico tiene copia, reforma y adi­ciona los artícu­los 25 y 42 de la Ley Fed­eral de Pre­supuesto y Respon­s­abil­i­dad Hacen­daria, para garan­ti­zar el des­tino de recur­sos para hacer efec­tivo el Sis­tema Nacional de Cuidados.

En la reforma con­sti­tu­cional del Sis­tema Nacional de Cuida­dos desde el l 18 de noviem­bre de 2020, se deter­minó que el sis­tema nacional de cuida­dos no debía generar ninguna estruc­tura orgánica nueva ni com­pro­misos económi­cos adi­cionales; si no debían aprovecharse las insti­tu­ciones ya exis­tentes de los diver­sos órdenes par­ciales de gob­ierno, esto a pesar de que diver­sos gru­pos par­la­men­tar­ios hicieron énfa­sis en la necesi­dad de que un sis­tema de esta nat­u­raleza, dada su com­ple­ji­dad requiere recur­sos para su cor­recta implementación.

Sauri Rian­cho afirmó que la reforma con­sti­tu­cional es trascen­den­tal para la vida de las per­sonas. El Sis­tema Nacional de Cuida­dos, defen­dido en París y sis­temáti­ca­mente en dis­cur­sos por el Insti­tuto Nacional de las Mujeres, no podría quedar sólo en pal­abras. En todos los países del sis­tema amer­i­cano, se cam­ina en ese sen­tido, incluso por las recomen­da­ciones de la CEPAL, tras lo dev­as­ta­dores efec­tos de la pan­demia y la pér­dida de empleo de las mujeres. Asunto recono­cido y dis­cu­tido en todos los países.

El tra­bajo de cuida­dos es uno de los obstácu­los que enfrentan las mujeres al tratar de incor­po­rarse al tra­bajo remu­ner­ado, y en con­se­cuen­cia, avan­zar en su grado de autonomía. De acuerdo con el INEGI, la pan­demia de COVID-​19 tuvo un impacto despro­por­cionado sobre las mujeres.

Más de un mil­lón tuvo que dejar de tra­ba­jar por un ingreso; 84 por ciento salió de la fuerza de tra­bajo de la denom­i­nada población económi­ca­mente activa, mien­tras que 7 de cada 10 per­sonas de los 2.1 mil­lones que ya no están ocu­padas, tam­bién eran mujeres.

Otro dato con­tun­dente mues­tra que de los casi 30 mil­lones de mujeres de 15 años y más, que están fuera de la fuerza lab­o­ral, ape­nas 17 por ciento ase­gura estar disponible para tra­ba­jar, y 80 por ciento señala que tiene otras activi­dades y/​o vive en un con­texto que les difi­culta trabajar.

La pan­demia dejó enormes con­se­cuen­cias sociales y económi­cas en el caso de las mujeres, éstas pasan por el estrés, los efec­tos psi­cológi­cos y la fatiga que ha dejado el tra­bajo de cuida­dos, como, por ejem­plo, cumplir el rol de madre com­bi­nado con el de asis­tentes educa­ti­vas, cuidar per­sonas enfer­mas y lidiar con una mayor den­si­dad de tra­bajo domés­tico durante el con­fi­namiento. Todo esto tiene efec­tos sobre su autonomía económica y su cal­i­dad de vida.

Edi­ción: Leti­cia E. Becerra Valdez

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Sem­Méx­ico, Cd. de Méx­ico, 21 de julio, 2021.- La pan­demia gen­eró que unos 300 mil puestos de tra­bajo de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas, se perdieran. Según el INEGI al ter­mi­nar 2019 se con­tabi­lizaron 2.5 mil­lones de per­sonas que se desem­peña­ban en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado. Un año y tres meses después, en el primer trimestre del 2021, este número se redujo a 2.2 mil­lones de tra­ba­jado­ras, según la Encuesta Nacional de Ocu­pación y Empleo ENOE.

La ENOE 2021, estima que 84 mil­lones de per­sonas de 15 y más años real­izan tra­bajo domés­tico no remu­ner­ado en a su hogar, en tanto que 2.2 mil­lones de per­sonas en el mismo rango de edad, están ocu­padas en activi­dades de tra­bajo domés­tico de forma remu­ner­ada, pero pre­cisa que son mujeres 1.9 mil­lones que ocu­pan 88 por ciento de los puestos de tra­bajo en esta ocu­pación, mien­tras que los hom­bres cubren el restante 12 por ciento de las plazas lab­o­rales en esta ocupación.

Las estadís­ti­cas se dieron a cono­cer hoy con motivo del Día Inter­na­cional del Tra­bajo Domés­tico declar­ado ofi­cial­mente en 1983 para cel­e­brarse cada 22 de julio y su con­mem­o­ración pre­tende hacer un reconocimiento a las aporta­ciones económi­cas y sociales del tra­bajo al inte­rior de los hog­a­res, tanto remu­ner­ado como no remu­ner­ado, que en Méx­ico sig­nifica una aportación hasta del 25 por ciento del Pro­ducto Interno Bruto.

Las estadís­ti­cas difun­di­das pre­tenden dar un panorama de los aspec­tos sociode­mográ­fi­cos y de las condi­ciones lab­o­rales de las per­sonas ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado en Méx­ico, sin embargo el no remu­ner­ado que se pone en primer plano cada julio rev­ela que el 74.8 por ciento de las horas ded­i­cadas al tra­bajo domés­tico y de cuida­dos no remu­ner­ado son apor­tadas por las mujeres en casa y equiv­ale 63.7 horas sem­anales, frente a 21.5 horas que se asig­nan los hombres.

Para recono­cer y resolver la sobre carga a las mujeres en casa, en la Cámara de Diputa­dos se analizaron tres ini­cia­ti­vas para crear el Sis­tema Nacional de Cuida­dos, y se aprobó una gen­eral, que ahora está en la can­cha del Senado de la República como una de 67 ini­cia­ti­vas a favor de la vida y lib­er­tad de las mujeres que está pendiente.


El tra­bajo domés­tico tra­bajo de mujeres

El tra­bajo domés­tico con­siste en activi­dades que se real­izan den­tro de los hog­a­res y son nece­sarias para el bien­es­tar de los inte­grantes. Este tipo de tra­bajo puede ser no remu­ner­ado y/​o remu­ner­ado; el primero de ellos se refiere al real­izado para el mismo hogar del que for­man parte los indi­vid­uos sin que exista un pago, en tanto que el remu­ner­ado se real­iza en el marco de una relación lab­o­ral, medi­ante un pago deter­mi­nado, ya sea para el mismo hogar de res­i­den­cia o para otro, explica Inegi en comu­ni­cado oficial.

Luego detalla que la ENOE 2021, estima que 84 mil­lones de per­sonas de 15 y más años real­izan tra­bajo domés­tico no remu­ner­ado para su hogar, en tanto que 2.2 mil­lones de per­sonas en el mismo rango de edad, están ocu­padas en activi­dades de tra­bajo domés­tico de forma remunerada.

Hoy dos pre­gun­tas acu­ciantes es ¿cuándo se acor­dará el Sis­tema Nacional? frente a la prop­uesta de una ini­cia­tiva de la Sec­re­taría de Hacienda que hará nuevos recortes y el can­dado de la ini­cia­tiva para no crear ninguna insti­tu­ción ni con­trat­a­ciones para la sistema.

Y la otra pre­gunta ¿Cuándo se recu­per­arán estos 300 mil empleos per­di­dos? Según el direc­tor del diario El Econ­o­mista esta­mos ante la primera reduc­ción drás­tica de este tipo de empleo en Méx­ico de la que se tenga reg­istro y reflex­iona seña­lando que el Inegi pub­lica anual­mente esta cifra para con­mem­o­rar el Día Inter­na­cional del Tra­bajo Domés­tico, el 22 de julio. Eran 1 mil­lón 580,000 tra­ba­jado­ras remu­ner­adas en Méx­ico en 2009 y cada año de la década ante­rior esta cifra se incre­mentó en 90 mil per­sonas en promedio.

El Inegi señala que los tra­ba­jos domés­ti­cos remu­ner­a­dos y no remu­ner­a­dos lo hacen las mujeres. Las que reciben un salario son pre­dom­i­nan­te­mente mujeres. Son 96 por ciento del total, cerca de 2 mil­lones de mujeres. Los hom­bres rep­re­sen­tan ape­nas 4 por ciento en este mer­cado y ellos se ded­i­can prin­ci­pal­mente a tar­eas como chofer y per­sonal de vig­i­lan­cia o seguridad.

En Méx­ico, nueve de cada 100 mujeres económi­ca­mente acti­vas se desem­peñan como tra­ba­jado­ras domés­ti­cas remu­ner­adas. Por eso, aso­marnos a sus condi­ciones de tra­bajo es una man­era de enten­der uno de los may­ores retos en mate­ria de jus­ti­cia económica para la sociedad mex­i­cana. Aquí no hablamos de las mujeres que rompen el techo de cristal, sino de las que reco­gen los cristales del piso.

Según la ENOE 2021 en prome­dio, una tra­ba­jadora domés­tica tiene un salario de 3 mil 200 pesos men­su­ales, 70 por ciento de ellas no tienen ningún tipo de presta­ciones y 96 por ciento de ellas se desem­peña en la economía infor­mal, no tiene ningún tipo de con­trato que haga explícita su relación laboral.

Los dere­chos de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas sigue siendo una asig­natura pen­di­ente, aunque quizá deberíamos decir que se trata de una asig­natura donde esta­mos reprobados.

En abril de 2019 se aprobó por una­n­im­i­dad en el Con­greso una ini­cia­tiva que otor­gaba dere­chos lab­o­rales bási­cos para las tra­ba­jado­ras del hogar y establecía obliga­ciones para sus empleadores. Esta reforma era parte de las obliga­ciones que Méx­ico con­trajo en el marco del Con­ve­nio 189 de la Orga­ni­zación Inter­na­cional del Tra­bajo. Se dio un peri­odo de 18 meses para su imple­mentación, que en teoría con­cluyó en octubre del 2020. El plazo llegó y no pasó casi nada, afirma el direc­tor de El Econ­o­mista y agrega que lo peor de todo es que el tema se relegó hasta el punto de quedar en los márgenes.

El hecho es que el número de tra­ba­jado­ras domés­ti­cas reg­istradas ante el Insti­tuto Mex­i­cano del Seguro Social, en diciem­bre del año pasado, era de 27,640, alrede­dor de 1.3 por ciento del total. El salario reg­istrado ante el insti­tuto es de 5,180 pesos men­su­ales en promedio.

¿Qué pasó con el 98% restante, las que no están reg­istradas en el IMSS? Sería bueno saberlo. Podemos suponer que sigue en el pur­ga­to­rio lab­o­ral. Si la situación era difí­cil, se volvió aún más com­pli­cada con la pan­demia. Muchas patronas y patrones no pudieron man­tener su empleo y, a la vez, pre­scindieron de los ser­vi­cios de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas. En esos casos, la ind­em­nización, más que un dere­cho se volvió un acto de clemen­cia, sujeto al cri­te­rio del empleador.

Aque­l­las que man­tu­vieron su puesto de tra­bajo debieron asumir los ries­gos para la salud que implic­a­ban los trasla­dos en el trans­porte público. ¿Cuán­tas tra­ba­jado­ras domés­ti­cas se con­ta­gia­ron de Covid-​19? Imposi­ble saberlo. Esa es una de las desven­ta­jas de ser casi invisibles.


Estadís­ti­cas difun­di­das por INEGI

Den­tro del tra­bajo domés­tico remu­ner­ado se incluyen las sigu­ientes ocu­pa­ciones: emplea­dos y cocineros domés­ti­cos; cuidadores de niños, per­sonas ancianas o enfer­mas en casas par­tic­u­lares; jar­dineros, lavan­deros y plan­chadores domés­ti­cos; choferes, vig­i­lantes y porteros en casas particulares.

En Méx­ico se esti­man 2.2 mil­lones de per­sonas de 15 y más años ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado. Esta can­ti­dad rep­re­senta 4% de los 53 mil­lones de per­sonas ocu­padas en el país.

El tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es una ocu­pación pre­dom­i­nan­te­mente femenina: 1.9 mil­lones de mujeres de 15 y más años ocu­pan 88% de los puestos de tra­bajo en esta ocu­pación, mien­tras que los hom­bres cubren el restante 12% de las plazas lab­o­rales en esta ocupación.

Este empleo tiene una mayor sig­nif­i­can­cia para la población femenina, ya que cor­re­sponde a 9% de las mujeres en la población económi­ca­mente activa ocu­pada, pero para los hom­bres es menos del 1 por ciento.

Otra car­ac­terís­tica del tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es que las difer­entes activi­dades que lo com­po­nen están clara­mente difer­en­ci­adas según el sexo, pues mien­tras las mujeres se ocu­pan en activi­dades de limpieza y de orden, cuidado de per­sonas, coci­nar, lavar y plan­char, entre los hom­bres pre­dom­i­nan las activi­dades de jar­dinería, con­duc­ción de vehícu­los y vigilancia.

Históri­ca­mente, el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado es una de las ocu­pa­ciones con mayor pro­por­ción de empleo infor­mal. La ENOE primer trimestre de 2021 estima que 96 por ciento (dos mil­lones) de las per­sonas ocu­padas en tra­bajo domés­tico remu­ner­ado pertenecen al sec­tor infor­mal. De ellas, nueve de cada 10 son asalari­a­dos infor­males; 3 por ciento son tra­ba­jadores infor­males por cuenta propia y 0.7 por ciento son tra­ba­jado­ras infor­males con per­cep­ciones no salariales.

De acuerdo con la ENOE primer trimestre 2021, las per­sonas ocu­padas en el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado perciben ingre­sos men­su­ales prome­dio de 3 300 pesos. Los hom­bres (4 200) obtienen en prome­dio mil pesos más que las mujeres (3 200) ocu­padas en el tra­bajo domés­tico. Esto se rela­ciona con que las ocu­pa­ciones donde pre­dom­i­nan los hom­bres como la jar­dinería, vig­i­lantes y choferes, tienen en prome­dio may­ores ingre­sos mensuales.


La pal­abra de las remu­ner­adas y no remuneradas

¿Qué hace­mos? Cuarenta y 5 años después de la primera con­fer­en­cia de la mujer, donde el tra­bajo domés­tico remu­ner­ado no estaba en la ley y ape­nas atis­baba lo que sig­nifica para todas las mujeres el tra­bajo de cuida­dos en Méx­ico la condi­ción del tra­bajo domés­tico no ha cam­bi­ado: miles de mujeres, la may­oría jóvenes y migrantes, que además de limpiar, coci­nar, servir la comida y lavar ropa, ter­mi­nan involu­cradas en la cri­anza de bebés y niños, el cuidado médico de per­sonas de la ter­cera edad y mas­co­tas, en una intim­i­dad tal que pronto reciben el nom­bre de “miem­bros de la familia”, si bien, la real­i­dad del trato dista mucho de ello.

El tema masivo apare­ció tras la difusión de la película Roma, donde los comen­tar­ios en redes sociales en torno a la his­to­ria de Cleo ha servido para repen­sar este tema desde al menos tres ejes: trato de con­fi­anza que oculta mal­trato y vio­len­cia, la falta de seguri­dad social y dere­chos lab­o­rales y el racismo. Al tiempo que el nuevo gob­ierno fed­eral ya rat­i­ficó el Con­ve­nio 189 de la Orga­ni­zación Inter­na­cional del Tra­bajo (OIT) sobre tra­bajo digno para las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas, doc­u­mento fir­mado hace casi ocho años, el 16 de junio de 2011.


De sirvien­tas a trabajadoras

Se cal­cula que hoy exis­ten, a nivel mundial, 67 mil­lones de per­sonas ded­i­cadas al tra­bajo domés­tico. La gran may­oría son mujeres, indí­ge­nas o menores de edad, “muchas de ellas se encuen­tran en condi­ciones de mayor vul­ner­a­bil­i­dad por su ori­gen étnico, por su esta­tus migra­to­rio y que viven en condi­ciones pre­carias. Todas estas dimen­siones las mantienen atra­padas en un con­texto de desigual­dad moti­vado por la falta de reconocimiento y val­o­ración” señal­aba Oxfam Méx­ico, una de las orga­ni­za­ciones inter­na­cionales que se ha sumado a revisar este tema en nue­stro país.

Una de cada cinco mujeres comenzó a tra­ba­jar siendo menor edad, en parte la razón por la que la may­oría sólo tienen algunos años de edu­cación, por lo gen­eral hasta pri­maria. Muchas mujeres con raíces indí­ge­nas aban­do­nan el campo y lle­gan a la ciu­dad para trabajar.

Hablar una lengua indí­gena o el español como segunda lengua es una razón para otras for­mas de dis­crim­i­nación y burla, donde las patronas asumen cierta jer­ar­quía, además, de educadoras.


Eres como de la familia

Lo que algunos patrones todavía no entien­den es que no les hacen un favor a las tra­ba­jado­ras si les dan un tra­bajo mal pagado y sin presta­ciones sociales, porque solo resulta en una forma de esclav­i­tud mod­erna, y hasta ahora es un fra­caso incluir­las en el IMSS, entre otras cosas por la falta de difusión y exceso de buro­c­ra­cia. Muchas famil­ias han hecho inten­tos inútiles para reg­is­trar a su tra­ba­jadora del hogar.

Las tra­ba­jado­ras del hogar no bus­can ser adop­tadas por las famil­ias donde tra­ba­jan porque ser con­sid­er­adas como parte de la familia anula los dere­chos por cuales luchan. Así las tra­ba­jado­ras están expues­tas a jor­nadas largas, ninguna seguri­dad, abu­sos e incluso acoso de sus empleadores, lo cual a su vez sig­nifica un alto grado de vul­ner­a­bil­i­dad. Además, la com­pli­cada relación de con­fi­anza en estas situa­ciones ambiva­lentes puede lle­var un abuso de autori­dad de los empleadores. Más bien, las tra­ba­jado­ras bus­can un tra­bajo justo y digno donde puedan tra­ba­jar en condi­ciones humanas y cuidarse a sí mis­mas y a sus familias.

Según las Naciones Unidas, 78% de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas en América Latina y el Caribe tra­ba­jan de man­era infor­mal. Es un sec­tor invis­i­ble dónde las condi­ciones del tra­bajo no solo son pre­carias, sino más cat­a­stró­fi­cas. Sin dere­chos, sin con­trato del tra­bajo, sin ben­efi­cios y con días lar­gos de tra­bajo sin vacaciones.

Sólo 5% de las tra­ba­jado­ras domés­ti­cas tienen un con­trato escrito y en su gran may­oría, no gozan de seguri­dad social. En Méx­ico, 2.2 mil­lones per­sonas tra­ba­jan en este sec­tor, antes 2.5, menos los 300 mil puestos per­di­dos entre 2020 y 2021, de ellas el 95 por ciento, son mujeres y la may­oría reciben salarios tan bajos que no les alcanza para sat­is­facer sus necesi­dades bási­cas. Así que es desval­orizado porque el tra­bajo de las mujeres, carece de valor y esta pre­carización del tra­bajo es una forma par­tic­u­lar de vio­len­cia de género.

La diri­gente de CACEH, Marcelina Bautista, y los avances, tanto del sindi­cato como el acuerdo del IMS es un paso hacia obtener la igual­dad en condi­ciones lab­o­rales. Ella tra­baja por hacer vis­i­ble lo invis­i­ble, comen­zando por no acep­tar las malas condi­ciones del tra­bajo domés­tico en Méx­ico: “Lo que noso­tras quer­e­mos, es lo que cualquier tra­ba­jador tiene. Seguri­dad social, vaca­ciones, aguinaldo, días de des­canso, trato digno y salario justo.”


Pero no se hace jus­ti­cia a las mujeres

El 19 de mayo último la diputada Dulce María Sauri Rian­cho, del Grupo Par­la­men­tario del PRI, pre­sentó una ini­cia­tiva para que el Sis­tema Nacional de Cuida­dos cuente con recur­sos económi­cos sufi­cientes que per­mi­tan su operación, tomando en cuenta el can­dado que se agregó a la ini­cia­tiva aprobada, de que no requerirá de fon­dos adicionales.

Entonces advir­tió que la reforma quedará en letra muerta si no hay recur­sos, y lamentó entonces que el Sis­tema no se ha aprobado en el Senado, tras 6 meses desde su aprobación y reforma Constitucional.

El texto de la reforma que pre­sentó la tam­bién pres­i­denta de la Mesa Direc­tiva de la Cámara de Diputa­dos, deja en claro que los recur­sos que se otorguen año con año nunca dis­min­uyan; y que las depen­den­cias y enti­dades encar­gadas de poner en mar­cha al Sis­tema puedan solic­i­tar aumen­tos anuales, con base en las necesi­dades o vicisi­tudes que adviertan.

La ini­cia­tiva, de la que Sem­Méx­ico tiene copia, reforma y adi­ciona los artícu­los 25 y 42 de la Ley Fed­eral de Pre­supuesto y Respon­s­abil­i­dad Hacen­daria, para garan­ti­zar el des­tino de recur­sos para hacer efec­tivo el Sis­tema Nacional de Cuidados.

En la reforma con­sti­tu­cional del Sis­tema Nacional de Cuida­dos desde el l 18 de noviem­bre de 2020, se deter­minó que el sis­tema nacional de cuida­dos no debía generar ninguna estruc­tura orgánica nueva ni com­pro­misos económi­cos adi­cionales; si no debían aprovecharse las insti­tu­ciones ya exis­tentes de los diver­sos órdenes par­ciales de gob­ierno, esto a pesar de que diver­sos gru­pos par­la­men­tar­ios hicieron énfa­sis en la necesi­dad de que un sis­tema de esta nat­u­raleza, dada su com­ple­ji­dad requiere recur­sos para su cor­recta implementación.

Sauri Rian­cho afirmó que la reforma con­sti­tu­cional es trascen­den­tal para la vida de las per­sonas. El Sis­tema Nacional de Cuida­dos, defen­dido en París y sis­temáti­ca­mente en dis­cur­sos por el Insti­tuto Nacional de las Mujeres, no podría quedar sólo en pal­abras. En todos los países del sis­tema amer­i­cano, se cam­ina en ese sen­tido, incluso por las recomen­da­ciones de la CEPAL, tras lo dev­as­ta­dores efec­tos de la pan­demia y la pér­dida de empleo de las mujeres. Asunto recono­cido y dis­cu­tido en todos los países.

El tra­bajo de cuida­dos es uno de los obstácu­los que enfrentan las mujeres al tratar de incor­po­rarse al tra­bajo remu­ner­ado, y en con­se­cuen­cia, avan­zar en su grado de autonomía. De acuerdo con el INEGI, la pan­demia de COVID-​19 tuvo un impacto despro­por­cionado sobre las mujeres.

Más de un mil­lón tuvo que dejar de tra­ba­jar por un ingreso; 84 por ciento salió de la fuerza de tra­bajo de la denom­i­nada población económi­ca­mente activa, mien­tras que 7 de cada 10 per­sonas de los 2.1 mil­lones que ya no están ocu­padas, tam­bién eran mujeres.

Otro dato con­tun­dente mues­tra que de los casi 30 mil­lones de mujeres de 15 años y más, que están fuera de la fuerza lab­o­ral, ape­nas 17 por ciento ase­gura estar disponible para tra­ba­jar, y 80 por ciento señala que tiene otras activi­dades y/​o vive en un con­texto que les difi­culta trabajar.

La pan­demia dejó enormes con­se­cuen­cias sociales y económi­cas en el caso de las mujeres, éstas pasan por el estrés, los efec­tos psi­cológi­cos y la fatiga que ha dejado el tra­bajo de cuida­dos, como, por ejem­plo, cumplir el rol de madre com­bi­nado con el de asis­tentes educa­ti­vas, cuidar per­sonas enfer­mas y lidiar con una mayor den­si­dad de tra­bajo domés­tico durante el con­fi­namiento. Todo esto tiene efec­tos sobre su autonomía económica y su cal­i­dad de vida.

Edi­ción: Leti­cia E. Becerra Valdez

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