arboles

Sem­Méx­ico. Cd. de Méx­ico. 2 de febrero 2021.-

Entre­vis­tada en el jardín para escuchar el canto de los gal­los y los pájaros, Celsa Val­dovi­nos Ríos, mujer campesina, contó sus ini­cios como defen­sora ali­men­ta­ria y de refor­estación, y se mostró orgul­losa de haber encabezado la defensa con­tra la tala de árboles en la Sierra de Guer­rero y haber fun­dado, “una orga­ni­zación tan grande” como la de Mujeres Ecol­o­gis­tas de la Sierra de Petatlán (OMESP), en el estado de Guerrero.

En Vivo, por Face­book en el per­fil de Verónica Arreaga Val­dovi­nos en “Ínti­ma­mente: La mujer que somos”, Celsa contó que acom­paño a su marido, Felipe Arreaga Sánchez, tam­bién defen­sor de los pueb­los a través de la ecología, a una reunión de inge­nieros que les llam­a­ban talleres para facilitadores.

No le da pena acep­tar que no entendía muchas pal­abras, pero de ahí surgió la activista a la que sigu­ieron muy pocas mujeres, al prin­ci­pio, para limpiar los arroyos de las comu­nidades de “La botella” como “la Bar­ranca del bál­samo”; “car­resilleras”, “los zapotil­los o “los limones”, que se esta­ban secando, y como después las mujeres la sigu­ieron en la defensa de los bosques a pesar de la oposi­ción de sus maridos.

Destaca aprovechar el conocimiento nato sobre la nat­u­raleza, sobre el crec­imiento de las hor­tal­izas, y si no pre­gun­tar y orga­ni­zar a las mujeres en el cul­tivo de auto­con­sumo. Durante la entre­vista se puede ver las pan­car­tas de las activi­dades de la OMESP, como son “Nue­stros cul­tivos de traspa­tio” y la par­tic­i­pación de las familias.

El obje­tivo de la orga­ni­zación era tra­ba­jar tierra para el con­sumo pro­pio: hor­tal­izas, maíz, jit­o­mates; carnes, leche, queso que pro­ducían las campesinas de la Sierra de Petatlán.

Primero hay que pen­sar en comer y luego en vender”, dice la mujer de 64 años, entonces, en 2005 crearon un sis­tema económico de trueque que fuera sus­tentable para las per­sonas en sus comu­nidades, lo que nom­braron “Nues­tras hor­tal­izas de traspatio”.

Lo que dio ori­gen a un estu­dio por parte del Insti­tuto de Estu­dios para el Desar­rollo Rural Maya en 2007, finan­ciado con recur­sos de la entonces Sec­re­taria de Desar­rollo Social SEDESOL, tomán­dolas como estrate­gias a replicar en políti­cas públi­cas por el papel de las mujeres en las acciones ten­di­entes a la auto­su­fi­cien­cia ali­men­ta­ria, incre­mento en los ingre­sos mon­e­tar­ios y cuidado y preser­vación de los recur­sos naturales.

Verónica Arreaga hace saber que está muy orgul­losa del tra­bajo de su tía, una mujer que es ref­er­ente a nivel nacional e inter­na­cional en mate­ria de dere­chos humanos y defensa de los recur­sos naturales.

Pre­cisa porque la primera entre­vista de la serie “Ínti­ma­mente: la mujer que somos”, es la de Celsa Val­dovi­nos Ríos, para que inspiren a otras mujeres de cómo pueden lograr cam­bios en la comu­nidad, ejer­ciendo sus dere­chos desde el lugar donde se encuentren.

Celsa asis­tió a la Con­fer­en­cia sobre Cam­bio Climático, la COP16 en Can­cún en el año 2010 para platicar su expe­ri­en­cia, en uno de los tres espa­cios alter­nos que el gob­ierno habil­ito para orga­ni­za­ciones no guber­na­men­tales que no fueron acred­i­ta­dos para esta convención.

Celsa Val­dovi­nos Ríos adquirió los conocimien­tos y los com­par­tió con las mujeres campesinas con una capac­itación intensa que der­ribo obstácu­los desde el “no se puede”, para enfrentarse a los esposos, a Sec­re­taría de Medio Ambi­ente, y a ges­tionar lo nece­sario para reforestar.

De esa labor resul­taron más de 77 mil árboles de roble, cedro y caoba sem­bra­dos en 2003 en el ejido de “La botella”, que prom­ete Verónica Arreaga ir a vis­i­tar y con­tin­uar con otra entrevista.

Cabe señalar que la Red Nacional de Defen­so­ras de Dere­chos Humanos en Méx­ico (RND­DHM) pub­licó en el informe “Análi­sis de Agre­siones a Defen­so­ras de Tierra, Ter­ri­to­rio y Ambi­en­tales” que las agre­siones con­tra las mujeres defen­so­ras de los dere­chos de la tierra y ambi­en­tales ocupa el ter­cer lugar en Méx­ico, según el reg­istro de la organización.

Sostiene el doc­u­mento que en 2019 se per­pe­traron 119 agre­siones con­tra 39 mujeres defen­so­ras de dere­chos humanos y 10 a orga­ni­za­ciones o colec­tivos. Mien­tras que en primer semes­tre del 2020 se cometieron 78 agre­siones con­tra 21 defen­so­ras de dere­chos humanos, y a cua­tro orga­ni­za­ciones o colec­tivos en México.

FUENTE: SEM­MÉX­ICO

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Edi­ción: Leti­cia E. Becerra Valdez


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En Vivo, por Face­book en el per­fil de Verónica Arreaga Val­dovi­nos en “Ínti­ma­mente: La mujer que somos”, Celsa contó que acom­paño a su marido, Felipe Arreaga Sánchez, tam­bién defen­sor de los pueb­los a través de la ecología, a una reunión de inge­nieros que les llam­a­ban talleres para facilitadores.

No le da pena acep­tar que no entendía muchas pal­abras, pero de ahí surgió la activista a la que sigu­ieron muy pocas mujeres, al prin­ci­pio, para limpiar los arroyos de las comu­nidades de “La botella” como “la Bar­ranca del bál­samo”; “car­resilleras”, “los zapotil­los o “los limones”, que se esta­ban secando, y como después las mujeres la sigu­ieron en la defensa de los bosques a pesar de la oposi­ción de sus maridos.

Destaca aprovechar el conocimiento nato sobre la nat­u­raleza, sobre el crec­imiento de las hor­tal­izas, y si no pre­gun­tar y orga­ni­zar a las mujeres en el cul­tivo de auto­con­sumo. Durante la entre­vista se puede ver las pan­car­tas de las activi­dades de la OMESP, como son “Nue­stros cul­tivos de traspa­tio” y la par­tic­i­pación de las familias.

El obje­tivo de la orga­ni­zación era tra­ba­jar tierra para el con­sumo pro­pio: hor­tal­izas, maíz, jit­o­mates; carnes, leche, queso que pro­ducían las campesinas de la Sierra de Petatlán.

Primero hay que pen­sar en comer y luego en vender”, dice la mujer de 64 años, entonces, en 2005 crearon un sis­tema económico de trueque que fuera sus­tentable para las per­sonas en sus comu­nidades, lo que nom­braron “Nues­tras hor­tal­izas de traspatio”.

Lo que dio ori­gen a un estu­dio por parte del Insti­tuto de Estu­dios para el Desar­rollo Rural Maya en 2007, finan­ciado con recur­sos de la entonces Sec­re­taria de Desar­rollo Social SEDESOL, tomán­dolas como estrate­gias a replicar en políti­cas públi­cas por el papel de las mujeres en las acciones ten­di­entes a la auto­su­fi­cien­cia ali­men­ta­ria, incre­mento en los ingre­sos mon­e­tar­ios y cuidado y preser­vación de los recur­sos naturales.

Verónica Arreaga hace saber que está muy orgul­losa del tra­bajo de su tía, una mujer que es ref­er­ente a nivel nacional e inter­na­cional en mate­ria de dere­chos humanos y defensa de los recur­sos naturales.

Pre­cisa porque la primera entre­vista de la serie “Ínti­ma­mente: la mujer que somos”, es la de Celsa Val­dovi­nos Ríos, para que inspiren a otras mujeres de cómo pueden lograr cam­bios en la comu­nidad, ejer­ciendo sus dere­chos desde el lugar donde se encuentren.

Celsa asis­tió a la Con­fer­en­cia sobre Cam­bio Climático, la COP16 en Can­cún en el año 2010 para platicar su expe­ri­en­cia, en uno de los tres espa­cios alter­nos que el gob­ierno habil­ito para orga­ni­za­ciones no guber­na­men­tales que no fueron acred­i­ta­dos para esta convención.

Celsa Val­dovi­nos Ríos adquirió los conocimien­tos y los com­par­tió con las mujeres campesinas con una capac­itación intensa que der­ribo obstácu­los desde el “no se puede”, para enfrentarse a los esposos, a Sec­re­taría de Medio Ambi­ente, y a ges­tionar lo nece­sario para reforestar.

De esa labor resul­taron más de 77 mil árboles de roble, cedro y caoba sem­bra­dos en 2003 en el ejido de “La botella”, que prom­ete Verónica Arreaga ir a vis­i­tar y con­tin­uar con otra entrevista.

Cabe señalar que la Red Nacional de Defen­so­ras de Dere­chos Humanos en Méx­ico (RND­DHM) pub­licó en el informe “Análi­sis de Agre­siones a Defen­so­ras de Tierra, Ter­ri­to­rio y Ambi­en­tales” que las agre­siones con­tra las mujeres defen­so­ras de los dere­chos de la tierra y ambi­en­tales ocupa el ter­cer lugar en Méx­ico, según el reg­istro de la organización.

Sostiene el doc­u­mento que en 2019 se per­pe­traron 119 agre­siones con­tra 39 mujeres defen­so­ras de dere­chos humanos y 10 a orga­ni­za­ciones o colec­tivos. Mien­tras que en primer semes­tre del 2020 se cometieron 78 agre­siones con­tra 21 defen­so­ras de dere­chos humanos, y a cua­tro orga­ni­za­ciones o colec­tivos en México.

FUENTE: SEM­MÉX­ICO

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