Everyldo Gonzalez

Por: Ever­ildo Gon­za­lez Alvarez

Hoy en este Abril del 2021, ini­cio esta columna de Los Grandes del deporte, la idea es que los lec­tores de este impor­tante medio de comu­ni­cación, conoz­can a aque­l­las y aque­l­los deportis­tas que han sobre­salido logrando el reconocimiento mundial. En esta columna se inten­tará que estén deportis­tas de todas las áreas . Quienes estarán?, aque­l­los que desde un par­tic­u­lar punto de vista, son han sido o son lo mejor, claro que puedo equiv­o­carme y dejar fuera a algunos y para esto, les digo que se acep­tan sug­eren­cias, comen­tar­ios y crítica constructiva.

Ini­ci­amos esta columna a lo grande, con una gim­nasta que logró lo que no se tenía con­tem­plado porque nunca nadie había obtenido un 10, la cal­i­fi­cación per­fecta por una gran actuación en los Jue­gos Olímpi­cos. Vamos pues a cono­cer de esta deportista.

Los Jue­gos Olímpi­cos de Mon­treal, quizá fueran unos de los menos espec­tac­u­lares de la his­to­ria, pla­ga­dos de prob­le­mas orga­ni­za­tivos con el boicot de 32 del­e­ga­ciones, la may­oría africanas, y con­ver­tidos en los más caros que se record­a­ban hasta el momento.

En medio de todos esos prob­le­mas, emergió una chiquilla de 14 años que sim­ple­mente enam­oró al mundo. Y nos dejó estu­pe­fac­tos con su fres­cura a la hora de hacer equi­lib­rios imposi­bles con una son­risa franca y sen­cilla. Como una niña que ha estado haciendo trastadas en el par­que subién­dose a todos los colum­pios y volviendo a casa con arena hasta en las ore­jas. Y todos con­teníamos el aliento, porque aunque a ella no parecía pre­ocu­parle caerse, todos temíamos que el embrujo ter­mi­nara en un traspié.


Pero ese res­balón nunca llegó. Y Nadia fue per­fecta y así lo con­sid­er­aron los jue­ces, que le dieron hasta siete dieces por primera vez en la his­to­ria olímpica de la gim­na­sia. Y todos fuimos felices, y res­pi­ramos alivi­a­dos, porque, aunque ahora no se entienda, sen­ti­mos que el mundo tras Nadia era un lugar mejor, más limpio, más feliz, en el que las cosas más difí­ciles se habían vuelto sencillas.

Fue una sem­ana mág­ica, inolvid­able, uno de esos momen­tos irrepetibles que solo puede crear el deporte y que con­sigue aunar a un plan­eta entero. Y por eso, Nadia Comaneci fue recono­cida a nivel mundial . Una princesa que, como en un cuento de hadas, con­quistó nue­stros cora­zones con su son­risa infan­til de niña tímida.

Los mar­cadores no esta­ban prepara­dos para mar­car una nota de 10, y la más alta pre­vista era de 9,95. Por eso, en el lumi­noso apare­ció un 1.00 que en un prin­ci­pio descon­certó a todo el mundo, ese sig­nifi­caba un 10

Nadia nació en Ruma­nia un 12 de noviem­bre de 1961. Comenzó a com­pe­tir a nivel nacional en 1970, como miem­bro del equipo de su ciu­dad natal. Ráp­i­da­mente fue reclu­tada por el recono­cido entre­nador Béla Károlyi y por su esposa Marta —entre­nadores entonces del equipo nacional de Ruma­nia — , que más tarde emi­graron a Esta­dos Unidos, donde fueron entre­nadores de muchos grandes gim­nas­tas norteam­er­i­canos. A los trece años, Nadia Comăneci tuvo su primer éxito impor­tante: ganó tres medal­las de oro y una de plata en el Campe­onato Europeo de Gim­na­sia en Skien, Noruega. Un año después, en 1975, la gim­nasta superó con cua­tro vic­to­rias indi­vid­uales a la soviética Liud­mila Turíshcheva, pen­ta­cam­pe­ona, y se alzó con la primera posi­ción en la clasi­fi­cación gen­eral indi­vid­ual de las com­peti­ciones pre­olímpi­cas de Mon­treal. Ese mismo año, Asso­ci­ated Press la eligió Atleta del Año. El 18 de julio de 1976, la rumana Nadia Comăneci, a la edad de catorce años, logró hacer his­to­ria en la gim­na­sia al con­seguir el primer 10 de cal­i­fi­cación en Mon­treal, pun­tuación que nadie había obtenido en unos Jue­gos Olímpicos.



Fue con­dec­o­rada dos veces con la Orden Olímpica, la primera vez se con­vir­tió en la atleta más joven en recibir la dis­tin­ción; fue nom­brada como una de las cien mujeres más impor­tantes del siglo XX; desde 1993 forma parte del Inter­na­tional Gym­nas­tics Hall of Fame; fue nom­brada por el líder comu­nista rumano Nico­lae Ceauşescu «héroe del tra­bajo social­ista», tam­bién fue elegida, en Ruma­nia, atleta más impor­tante del país en una votación cel­e­brada en 2006. En 2007, fue elegida por el público como la cele­bri­dad más con­fi­able del país; Mundo Deportivo la eligió como la mejor atleta del siglo XX y recibió de la Acad­e­mia de Récords Mundi­ales, el título del récord mundial en su deporte.

Actual­mente es vicepres­i­denta del Con­sejo de Direc­ción de Olimpíadas Espe­ciales, Pres­i­denta de Honor de la Fed­eración Rumana de Gim­na­sia, Pres­i­denta Hon­orí­fica del Comité Olímpico Rumano, Emba­jadora de Deportes de Ruma­nia, vicepres­i­denta del con­sejo de Direc­ción de la Aso­ciación para la Dis­trofia Muscular

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Ini­ci­amos esta columna a lo grande, con una gim­nasta que logró lo que no se tenía con­tem­plado porque nunca nadie había obtenido un 10, la cal­i­fi­cación per­fecta por una gran actuación en los Jue­gos Olímpi­cos. Vamos pues a cono­cer de esta deportista.

Los Jue­gos Olímpi­cos de Mon­treal, quizá fueran unos de los menos espec­tac­u­lares de la his­to­ria, pla­ga­dos de prob­le­mas orga­ni­za­tivos con el boicot de 32 del­e­ga­ciones, la may­oría africanas, y con­ver­tidos en los más caros que se record­a­ban hasta el momento.

En medio de todos esos prob­le­mas, emergió una chiquilla de 14 años que sim­ple­mente enam­oró al mundo. Y nos dejó estu­pe­fac­tos con su fres­cura a la hora de hacer equi­lib­rios imposi­bles con una son­risa franca y sen­cilla. Como una niña que ha estado haciendo trastadas en el par­que subién­dose a todos los colum­pios y volviendo a casa con arena hasta en las ore­jas. Y todos con­teníamos el aliento, porque aunque a ella no parecía pre­ocu­parle caerse, todos temíamos que el embrujo ter­mi­nara en un traspié.


Pero ese res­balón nunca llegó. Y Nadia fue per­fecta y así lo con­sid­er­aron los jue­ces, que le dieron hasta siete dieces por primera vez en la his­to­ria olímpica de la gim­na­sia. Y todos fuimos felices, y res­pi­ramos alivi­a­dos, porque, aunque ahora no se entienda, sen­ti­mos que el mundo tras Nadia era un lugar mejor, más limpio, más feliz, en el que las cosas más difí­ciles se habían vuelto sencillas.

Fue una sem­ana mág­ica, inolvid­able, uno de esos momen­tos irrepetibles que solo puede crear el deporte y que con­sigue aunar a un plan­eta entero. Y por eso, Nadia Comaneci fue recono­cida a nivel mundial . Una princesa que, como en un cuento de hadas, con­quistó nue­stros cora­zones con su son­risa infan­til de niña tímida.

Los mar­cadores no esta­ban prepara­dos para mar­car una nota de 10, y la más alta pre­vista era de 9,95. Por eso, en el lumi­noso apare­ció un 1.00 que en un prin­ci­pio descon­certó a todo el mundo, ese sig­nifi­caba un 10

Nadia nació en Ruma­nia un 12 de noviem­bre de 1961. Comenzó a com­pe­tir a nivel nacional en 1970, como miem­bro del equipo de su ciu­dad natal. Ráp­i­da­mente fue reclu­tada por el recono­cido entre­nador Béla Károlyi y por su esposa Marta —entre­nadores entonces del equipo nacional de Ruma­nia — , que más tarde emi­graron a Esta­dos Unidos, donde fueron entre­nadores de muchos grandes gim­nas­tas norteam­er­i­canos. A los trece años, Nadia Comăneci tuvo su primer éxito impor­tante: ganó tres medal­las de oro y una de plata en el Campe­onato Europeo de Gim­na­sia en Skien, Noruega. Un año después, en 1975, la gim­nasta superó con cua­tro vic­to­rias indi­vid­uales a la soviética Liud­mila Turíshcheva, pen­ta­cam­pe­ona, y se alzó con la primera posi­ción en la clasi­fi­cación gen­eral indi­vid­ual de las com­peti­ciones pre­olímpi­cas de Mon­treal. Ese mismo año, Asso­ci­ated Press la eligió Atleta del Año. El 18 de julio de 1976, la rumana Nadia Comăneci, a la edad de catorce años, logró hacer his­to­ria en la gim­na­sia al con­seguir el primer 10 de cal­i­fi­cación en Mon­treal, pun­tuación que nadie había obtenido en unos Jue­gos Olímpicos.



Fue con­dec­o­rada dos veces con la Orden Olímpica, la primera vez se con­vir­tió en la atleta más joven en recibir la dis­tin­ción; fue nom­brada como una de las cien mujeres más impor­tantes del siglo XX; desde 1993 forma parte del Inter­na­tional Gym­nas­tics Hall of Fame; fue nom­brada por el líder comu­nista rumano Nico­lae Ceauşescu «héroe del tra­bajo social­ista», tam­bién fue elegida, en Ruma­nia, atleta más impor­tante del país en una votación cel­e­brada en 2006. En 2007, fue elegida por el público como la cele­bri­dad más con­fi­able del país; Mundo Deportivo la eligió como la mejor atleta del siglo XX y recibió de la Acad­e­mia de Récords Mundi­ales, el título del récord mundial en su deporte.

Actual­mente es vicepres­i­denta del Con­sejo de Direc­ción de Olimpíadas Espe­ciales, Pres­i­denta de Honor de la Fed­eración Rumana de Gim­na­sia, Pres­i­denta Hon­orí­fica del Comité Olímpico Rumano, Emba­jadora de Deportes de Ruma­nia, vicepres­i­denta del con­sejo de Direc­ción de la Aso­ciación para la Dis­trofia Muscular

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