articles







Advierten que se ataca cul­tura y dere­cho a la salud
Sara Lovera

Sem­Méx­ico. Cd. de Méx­ico. 18 de abril de 2018.- Sólo 2.9 por ciento de los nacimien­tos en Méx­ico son aten­di­dos por parteras tradi­cionales, hace 30 años las parteras atendían el 43 por ciento de los nacimien­tos, lo que sig­nifica que esta prác­tica, ejer­cida espe­cial­mente por mujeres indí­ge­nas está por desaparecer.


Lo mismo sucede en Perú, donde solo el 1 por ciento de los nacimien­tos es aten­dido por parteras tradicionales.


Esto ha tenido un impacto dev­as­ta­dor tanto en la preser­vación de la cul­tura, como en los resul­ta­dos de la salud materna y neona­tal de las comu­nidades indí­ge­nas. Hoy hay que defender esta prác­tica en las pobla­ciones orig­i­nar­ias de América, donde las parteras han sido, incluso, criminalizadas.


Orga­ni­za­ciones Indí­ge­nas de América esperan una reac­ción de la ONU al respeto y una declaración espe­cial esta misma sem­ana en Nueva York, luego de argu­men­tar sobre el valor cul­tural y en salud del tra­bajo de las parteras tradicionales.


La reduc­ción de la aten­ción al parto por mujeres indí­ge­nas tiene varias razones, pero ni lo pre­fieren las mujeres, ni mejora la seguri­dad de los par­tos, más bien es político y de pre­sión económica. Muchas usuar­ias de ser­vi­cios de salud, son ame­nazadas con perder los ben­efi­cios de los pro­gra­mas “Pros­pera” en Méx­ico o “Jun­tos” en Perú, si las parteras indí­ge­nas atien­den sus nacimientos.


Es un hecho, dicen las indí­ge­nas, entre ellas Kinal Antzetik de Méx­ico, que la exclusión de las parteras indí­ge­nas de los sis­temas de salud, que­branta la capaci­dad del Estado de dar cuenta apropi­ada de sus pobla­ciones indí­ge­nas, porque no expi­den certificados.


Sostienen que: “El valor y las con­tribu­ciones de las parteras indí­ge­nas a sus comu­nidades no puede ser descono­cido; proveen cuidado donde no hay ninguno, usan la cul­tura, las plan­tas tradi­cionales y las cer­e­mo­nias en sus prác­ti­cas obte­niendo valiosos resul­ta­dos, de lo cual hay mucha evidencia”.


Hoy esta lim­itación crea may­ores bar­reras a la población indí­gena para par­tic­i­par de man­era com­pleta en la sociedad y ejercer ple­na­mente sus derechos.


La defensa de la partería tradi­cional indí­gena se expre­sará en el Foro Per­ma­nente para las Cues­tiones Indí­ge­nas, en Naciones Unidas, en Nueva York, en una activi­dad para­lela mañana, 19 de abril, donde par­tic­i­pan desta­cada­mente Méx­ico, Perú y Canadá.


La opre­sión de las parteras indí­ge­nas y las bar­reras sis­temáti­cas creadas para pre­venir a los pueb­los indí­ge­nas acceso al cuidado de las parteras indí­ge­nas con­travienen los artícu­los 24 y 25 de la Declaración de los Dere­chos de los Pueb­los Indí­ge­nas, y, además, con­sti­tuye una ame­naza a la super­viven­cia cultural.


Denun­cian que muchas mujeres embarazadas indí­ge­nas son forzadas a aban­donar sus comu­nidades para dar a luz en hos­pi­tales ubi­ca­dos en cen­tros urbanos.


En Canadá, Méx­ico y Perú estas mujeres pueden pasar hasta cua­tro sem­anas de embarazo fuera de sus comu­nidades, común­mente solas y sin apoyo de su familia exten­dida. Den­tro de estas insti­tu­ciones de salud, es común, según estu­dios y encues­tas, que la expe­ri­en­cia de esas mujeres habla de dis­crim­i­nación y una aten­ción de menor cal­i­dad basada en pre­juicios y tratos racistas.

articles


La mar­ginación de las parteras indí­ge­nas, en Méx­ico es: el rol de las parteras en el cuidado del parto es dramático, en 1987, ellas atendieron el 43 por ciento de los nacimien­tos mien­tras los doc­tores atendieron el 38 por ciento. Tres décadas después, nueve de cada diez nacimien­tos (94.2 por ciento) son aten­di­dos por un doc­tor y sólo 2,9 por ciento por parteras. La situación es sim­i­lar en Perú, dónde sólo un 1 por ciento de los nacimien­tos son aten­di­dos por parteras.


El riesgo de desa­pare­cer la partería, ten­drá con­se­cuen­cias para la salud de las mujeres y para la cultura.


El Foro per­ma­nente en la ONU, deberá expre­sarse esta misma sem­ana, con una recomen­dación en la declaración final. Los tra­ba­jos se real­izan de man­era con­junta con orga­ni­za­ciones de Perú, Méx­ico y Canadá, en coop­eración con el Enlace Con­ti­nen­tal de Mujeres Indí­ge­nas y del Foro Inter­na­cional de Mujeres Indígenas.


Par­tic­i­pan en la dis­cusión: Mónica Mckay, Ryer­son Uni­ver­sity, Canadá; Raquel Gar­cía, CHI­RA­PAQ Cen­tro de Cul­turas Indí­ge­nas del Perú; Lina Rosa Berrio, Kinal Antzetik DF/​Conacyt-​Ciesas, Méx­ico; Lucy Mulenkey, Red de For­ma­ción Indí­gena (IIN), Kenya; Cheryllee Bour­geois, Con­sejo Nacional de Parteras Aborí­genes (NACM), Canadá; y cómo rela­toras para las recomen­da­ciones, Tar­cila Rivera Zea, CHI­RA­PAQ Cen­tro de Cul­turas Indí­ge­nas del Perú, Perú, y Patri­cia L. Yllescas H., Kinal Antzetik Dis­trito Fed­eral, México.

La partería indí­gena
Este tra­bajo de las mujeres cul­tiva la repro­duc­ción social y cul­tural de la vida. Con cada nacimiento en una comu­nidad indí­gena, es revivida la his­to­ria de su creación y la nación renace.


Las parteras indí­ge­nas son pro­tec­toras: del espa­cio, de las famil­ias, de la cul­tura, de las sigu­ientes gen­era­ciones, de los dere­chos colec­tivos indí­ge­nas.
Son facil­i­ta­do­ras de cer­e­mo­nias y prác­ti­cas cul­tur­ales: las prác­ti­cas cul­tur­ales tienen un efecto pro­tec­tor en la salud, y son una her­ramienta que crea mejores resul­ta­dos.
Tienen habil­i­dades que ofre­cer: las parteras indí­ge­nas no han sido uti­lizadas en su com­pleto poten­cial y tienen habil­i­dades que no exis­ten en ningún otro lugar en el sis­tema de salud.


Algunos ejem­p­los incluyen el tra­bajo que las parteras indí­ge­nas hacen para colo­car al bebé en la posi­ción cor­recta a lo largo del embarazo y como evi­tan varias cesáreas, la habil­i­dad de lle­gar y cuidar a las per­sonas que, de otra man­era, no recibirían cuidado pre­na­tal lo cual clara­mente mejora el resultado.


La partería es un fun­da­mento de cada comu­nidad indí­gena, sin embargo en las Améri­cas, la prác­tica de la partería tradi­cional indí­gena, la pres­en­cia de las parteras indí­ge­nas, y la habil­i­dad de trans­mi­tir el conocimiento de la partería indí­gena a través de las gen­era­ciones, ha dec­li­nado sig­ni­fica­ti­va­mente a lo largo las últi­mas décadas.


Su impacto es dev­as­ta­dor tanto en la preser­vación de la cul­tura, como en los resul­ta­dos de la salud materna y neona­tal de las comu­nidades indígenas.


En Canadá, se reconoce que “las mujeres aborí­genes sufren la falta de acceso equi­tativo a ser­vi­cios de partería cul­tural­mente apropi­ada, y esto resulta en may­ores ries­gos de resul­ta­dos adver­sos del embarazo y en una salud infan­til más pobre respecto al gen­eral de la población canadiense.”


Es ampli­a­mente recono­cido que las muertes infan­tiles en las comu­nidades indí­ge­nas son, al menos, dos veces más que la media canadiense.


En Cen­tro y Sur América muchas parteras indí­ge­nas son crim­i­nal­izadas. Por ejem­plo, en Perú, la situación de las parteras indí­ge­nas tradi­cionales se ha dete­ri­o­rado en años recientes, a pesar de las políti­cas de salud inter­cul­tural, que pro­mueven la med­i­c­ina tradi­cional, y la inte­gración de las parteras indí­ge­nas al sis­tema de med­i­c­ina convencional.

Fuente: SEM/​sl/​gr















[Ir al Ini­cio del artículo]




Pub­li­cación: Leti­cia E. Becerra Valdez













¿TE GUSTÓ ESTE CON­TENIDO? Dále Like, Com­pártelo o Deja tu opinión

Comen­tar­ios poten­ci­a­dos por CCom­ment

Videos más recientes

Busca en ViviendoMiCiudad

Belleza