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Esti­ma­dos lec­tores, vamos a cono­cer de algo que de ver­dad merece vis­i­tarse y cono­cerse, me refiero Museo de Cien­cias de la UNAM. El 12 de Diciem­bre de 1992, cuando con­cluía el primer peri­odo del rec­torado del Dr. José Sarukán que fue el respon­s­able de ter­mi­nar el proyecto. Con motivo de los 25 años, el ex rec­tor men­cionó que con­sti­tuyó, en su momento, un mod­elo claro de un museo de cien­cias uni­ver­si­tario, desde el desar­rollo de las ideas, la fab­ri­cación de los equipamien­tos y la con­struc­ción de las exposiciones.

Todos los que par­tic­i­pamos estábamos vin­cu­la­dos con la UNAM, men­cionó que en la UNAM se pudo enseñar que podemos con­ce­bir y echar a andar cosas de este tamaño y com­ple­ji­dad con una cal­i­dad que no le pide nada a nadie y podemos hac­er­las aquí mismo
Es el primer museo en Méx­ico ded­i­cado a pro­mover la cien­cia y tec­nología al público, así como brindar apoyo a proyec­tos de cien­cia de las uni­ver­si­dades. Se inau­guró el 12 de diciem­bre de 1992 en Ciu­dad Uni­ver­si­taria. Actual­mente cuenta con trece salas, las cuales se encuen­tran divi­di­das por una temática difer­ente. Es un museo que tra­baja con colab­o­radores exter­nos y con enti­dades pri­vadas que ayu­dan al desar­rollo de las exposi­ciones per­ma­nentes, tem­po­rales y a la gestión de otros museos de cien­cias en diver­sos esta­dos del país.

Abierto en 1992, Uni­ver­sum, el Museo de las Cien­cias, es uno de los primeros museos de cien­cias de este tipo en América Latina. Se encuen­tra local­izado a lo largo de diez hec­táreas, al sur de Ciu­dad Uni­ver­si­taria, en áreas de la Zona Cul­tural — teatro, sala cul­tural y más — en un área que alberga una serie de insti­tu­ciones cul­tur­ales de la Uni­ver­si­dad, que a su vez es parte de una reserva ecológ­ica en Pedre­gal, San Ángel.

Sus insta­la­ciones ocu­pan 25 000 m² con 12 000 m² ded­i­ca­dos a exhibi­ciones per­ma­nentes que se local­izan en 13 salas prin­ci­pales con diver­sos temas. Su mis­ión es con­tribuir a la divul­gación de la cien­cia medi­ante la for­ma­ción de una cul­tura cien­tí­fica y tec­nológ­ica, así como generar un interés en todos los sec­tores de la sociedad sobre estos temas. Por esta razón, el museo dis­eña exhibi­ciones con lenguaje sim­pli­fi­cado y pre­senta­ciones atrac­ti­vas. La idea es hacer la cien­cia de una man­era divertida.

Otra de sus muchas fun­ciones es archivar y hacer disponible en la bib­lioteca y en sus archivos el tra­bajo que real­izan los inves­ti­gadores de la UNAM. Durante los veinte años de la insti­tu­ción, ha recibido cerca de 11 mil­lones de vis­i­tantes. Uni­ver­sum tam­bién ha tra­ba­jado para crear nuevos museos en otras partes del país como el Museo de Cien­cia y Tec­nología en Chiapas.

Las trece exposi­ciones per­ma­nentes se encuen­tran dis­tribuidas en los cua­tro edi­fi­cios y tres pisos del com­plejo. En este espa­cio se sitúan el Plan­e­tario «José de la Her­rán», Jardín Uni­ver­sum, que tiene las sigu­ientes sec­ciones, Casa UNAM, Mari­posario planta y huerto urbano, así como tam­bién la ludoteca — Espa­cio infan­til, el área de talleres — Cien­cia Recre­ativa, la unidad Golem de inteligen­cia arti­fi­cial, y las salas: «Estruc­tura de la mate­ria», «Agua, ele­mento de vida», «Matemáti­cas», «R3 — Reduce, Reuti­liza, Reci­cla», «El cere­bro, nue­stro puente con el mundo», «La química está en todo,» «El Uni­verso,» «Ven­tana de Euclides», «Con­cien­cia de nues­tra ciu­dad», «Evolu­ción, vida y tiempo», «Población», «Salud» y «Sexualidad».

La exhibi­ción de la mari­posa Parákata es un recinto dis­eñado como el hábi­tat nat­ural de estas mari­posas. Tam­bién tra­ba­jan con especies de mari­posas nati­vas del Valle de Méx­ico. La sec­ción de salud se con­cen­tra en la salud humana y en su cuidado, con pan­tallas inter­ac­ti­vas, algu­nas de las cuales dan infor­ma­ción per­sonal. La sala fue patroci­nada por la Aso­ciación Nacional de Pro­duc­tores de Refres­cos y Aguas Car­bon­atadas. El espa­cio ha exhibido rocas reales de la luna, las cuales fueron don­adas por la NASA a la insti­tu­ción. El museo tam­bién tiene un robot con inteligen­cia arti­fi­cial lla­mado «Golem», creado para inter­ac­tuar con los niños. Fue creado por cien­tí­fi­cos de la UNAM espe­cial­iza­dos en matemáti­cas apli­cadas, que responde no con un video, sino con la infor­ma­ción de cada una de las per­sonas con las que inter­ac­túa. Es el primer robot dis­eñado que reconoce la voz de los niños en español.

Junto con las exhibi­ciones per­ma­nentes, el museo tam­bién es anfitrión de otras pequeñas y de gran escala, algu­nas veces en colab­o­ración con otras insti­tu­ciones .En 2002 fue anfitrión de una exhibi­ción lla­mada En busca de Teoti­huacán: Arque­ología y cien­cia, ded­i­cado a la cien­cia rela­cionada con excava­ciones y la inter­pretación de los restos de las ciu­dades antiguas. En 2004, fue anfitrión de una exhibi­ción de robots de ani­males de la sabana de África como el Hipopotamida des­per­tando, un ele­fante lla­mando a sus crías y un coco­drilo abriendo su boca para dejar que los pájaros reco­jan los restos de su comida. La exhibi­ción fue creada en colab­o­ración de la Uni­ver­si­dad y la com­pañía de ani­mación de Méx­ico Ani­ma­tronix. En 2006, una exhibi­ción demostró como un virus infectó una célula que fue creada por el artista y arqui­tecto Anto­nio O’Connell, hecho con madera, mucha de la cual fue reci­clada de sus otras construcciones.

En 2010, fue anfitrión de una exhibi­ción ded­i­cada a un físico alemán Max Planck­l­la­mada el «Túnel de la Cien­cia» ded­i­cada a los mis­te­rios del uni­verso. En 2012, el museo tuvo varias pequeñas exhibi­ciones como “La cien­cia con sabor a choco­late” pero su más larga exhibi­ción tem­po­ral fue la inau­gu­ración de el Vital Mundo Humano. Body Worlds es una serie de exhibi­ciones del cuerpo humano real, «plas­ti­fi­cado» para la exhibi­ción. En ella se mostraron los movimien­tos del cuerpo. En el 2015, se colaboró con dos exposi­ciones fotográ­fi­cas. La primera de ellas den­tro del marco del Año Inter­na­cional de la Luz, fue «Méx­ico, luz y color.» del fotó­grafo mex­i­cano Car­los Hahn, la cual mostraba en cada fotografía la cul­tura mex­i­cana a par­tir de sus tradi­ciones, cos­tum­bres y gas­tronomía. La segunda, es la exposi­ción que se inau­guró el 15 de sep­tiem­bre del mismo año, la cual lleva por nom­bre «Méx­ico, 30 años después del sismo», exposi­ción que mues­tra fotografías de los fotó­grafos japone­ses Seiji Shi­no­hara y Ichiro Kitazawa sobre los ter­re­mo­tos que han sufrido ambos países

El museo busca la par­tic­i­pación de la gente a través de exhibi­ciones, activi­dades, con­fer­en­cias, talleres, clases, cine y teatro. Tam­bién es real­izador de reuniones, con­gre­sos, pre­senta­ciones de libros, sem­i­nar­ios, mesas redondas, cer­e­mo­nias de pre­miación, demostra­ciones y más. En ver­ano, el museo imparte clases y cur­sos para los niños, divi­di­dos por gru­pos de edad, en tópi­cos de cien­cia en el verano.

El año 2012 incluyó even­tos tales como el 61º Encuen­tro de Cien­cias, Artes y Humanidades, que coin­cidió con el trán­sito de Venus a través del Sol, así como el XX aniver­sario del museo, que incluyó con­fer­en­cias, exhibi­ciones, como «Cien­cia, Arte y Fes­ti­val de Rock,» y una cam­paña de Navi­dad lla­mada «Regalar tam­bién tiene cien­cia». Los cur­sos para niños y adul­tos incluyen astronomía básica y mod­erna y la con­struc­ción de un tele­sco­pio. El museo tam­bién ofrece pas­an­tías y otros pro­gra­mas para estu­di­antes de licenciatura.

Entre los dis­tin­tos ser­vi­cios que ofrece se encuen­tran las activi­dades en línea, con las cuales se puede realizar un recor­rido vir­tual al uni­verso maya, apren­der sobre la bal­lena jorobada y las mari­posas monarcas.

Varias de sus insta­la­ciones se encuen­tran disponibles para rentar: el Teatro Uni­ver­sum, el Foro de Química, el Foro de R3, la Sala Juárez, el Audi­to­rio de la Casita de las Cien­cias, la Cab­ina de Radio y la Sala Luis Estrada. Tam­bién cuenta con una
Esti­ma­dos lec­tores, vale la pena, en sus vis­i­tas a la Ciu­dad de Méx­ico, cono­cer Ciu­dad Uni­ver­si­taria y vis­i­tar, la zona cul­tural, por supuesto el museo, la torre de rec­toría, la bib­lioteca y en fin, todo es una chu­lada que no deben dejar de conocer.

La UNAM, está de plácemes, esa gran obra lla­mado Museo de Cien­cias cumple 25 años, esper­e­mos que se tenga una buena can­ti­dad de even­tos para fes­te­jarlo.
RECUERDE QUE LEER ES SABER, ES CONO­CER, ES APRENDER

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Pub­li­cación: Leti­cia E. Becerra Valdez

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