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Muchas pre­gun­tas, pocas respuestas

Los ini­cios de cada admin­is­tración gen­eran esper­an­zas: ¡Ahora sí! que al poco tiempo devienen en frustración.

Sin duda, de los 26,142 ciu­dadanos que votaron en este munici­pio a favor de un cam­bio, var­ios miles no lo hicieron por error o porque quisieran que otras per­sonas dis­pusieran del erario público. En mate­ria de seguri­dad y paz, se aspira a menos velo­rios y más tra­bajo; menos muni­ciones y más balones.

El antecedente inmedi­ato: seis años (o más) de mando unifi­cado (Rosa Hilda) y mando único (José Car­los Lugo) han prop­i­ci­ado más el con­trol estatal sobre los munici­p­ios que resul­ta­dos tan­gi­bles para la paz. De la lec­tura de los con­ve­nios suscritos y de los esque­mas de acción, está claro que las deci­siones fun­da­men­tales las han tomado el gob­ierno estatal que fun­ciona en sin­tonía con el fed­eral bajo el manto del <> sig­nado por los partidos.

La política nacional, más basada en la pro­hibi­ción de las dro­gas y en la vio­len­cia legal que en la edu­cación y la pro­mo­ción de la salud, ha desan­grado al país. Zamora-​Jacona no es la excep­ción. En el más reciente episo­dio men­sual, al corte del 17 de octubre de 2018, los medios de comu­ni­cación reg­is­traron 13 homi­cidios y 9 heri­dos inten­cionales ocur­ri­dos en la conur­bación. 22 even­tos en 17 días, más de uno diario en pleno oper­a­tivo este­lar; 640 en los últi­mos tres años bajo el fla­mante mando unifi­cado (Tabla 1).

violencia en zamora

No dejan de ser impre­sio­n­antes estos indi­cadores numéri­cos: 62% en la efi­ca­cia de las eje­cu­ciones (640 muertes/​1029 víc­ti­mas); 19 como media men­sual de homi­cidios dolosos; y, 85 como tasa de mor­tal­i­dad por cien mil habi­tantes en la otrora tran­quila Zamora-​Jacona.

Las cifras ano­tadas en la tabla ante­rior no deben con­sid­er­arse defin­i­ti­vas, pueden variar lig­era­mente por la evolu­ción de los heri­dos y por datos con­fir­ma­dos por otros medios. Es tal la mag­ni­tud y gravedad de la vio­len­cia que insti­tu­ciones como la igle­sia católica mex­i­cana ded­i­can esfuer­zos con­sid­er­ables por la paz y la jus­ti­cia. Tam­bién la vio­len­cia empieza a dis­traer a los cien­tí­fi­cos sociales de sus ocu­pa­ciones habituales.

Autonomía con seguridad

Las autori­dades estatales y munic­i­pales dis­putan recur­sos humanos, mate­ri­ales; inten­tan coor­di­nar sus acciones y tratan de nego­ciar responsabilidades.

¿Quién es el respon­s­able de la seguri­dad: el munici­pio recono­cido –oblig­ado– por la con­sti­tu­ción o la Sec­re­taría de Seguri­dad Estatal a quien los munici­p­ios trans­fieren la des­i­gnación de los man­dos poli­ciales y el manejo de los recur­sos humanos, mate­ri­ales, logísticos?

¿Tiene sen­tido el munici­pio libre y su autonomía en un ambi­ente de guerra no declar­ada? ¿Vivi­mos un Estado de excep­ción donde la Fed­eración irrumpe en la juris­dic­ción estatal y las Sec­re­tarías Estatales de Seguri­dad se sobre­po­nen a los munici­p­ios en aras de la paz y la cer­tidum­bre de la población?

La guerra de Estado no declar­ada con­tra el nar­cotrá­fico sin una reta­guardia segura

No es sufi­cien­te­mente clara la mag­ni­tud de los daños colat­erales. ¿Cuán­tas vidas, inca­paci­dades par­ciales o totales, tem­po­rales o per­ma­nentes ha costado esta guerra? ¿A cuánto ascien­den los impactos económi­cos por daños a vehícu­los, insta­la­ciones y sus­pen­sión tem­po­ral o defin­i­tiva de activi­dades pro­duc­ti­vas? Amén de la inver­sión (¿?) o gasto difer­en­cial que hacen las famil­ias y las empre­sas por aplicar algu­nas medi­das de seguri­dad privada.

¿Es viable garan­ti­zar la seguri­dad cuando no hay hos­pi­tales ni cober­tura médico social para la policía ni para las víc­ti­mas? O, dado que son <>, ¿nadie debe pagar por ellos? ¿Qué hacer para dis­minuir el dete­ri­oro del herido que pere­g­rina por toda la ciu­dad bus­cando un hos­pi­tal que lo atienda?

¿Qué cam­biar para que el nuevo sis­tema de jus­ti­cia no prop­icie la impunidad?

¿Cuáles son las condi­ciones o las causas más probables?

Si es sólo la con­viven­cia social (como lo expli­cada la Procu­raduría de Jus­ti­cia), el aumento del calor ambi­en­tal (como lo entendía en julio el Ejec­u­tivo Estatal); la <> del mex­i­cano o son estas condi­ciones en un con­texto de pro­mo­ción del con­sumo de dro­gas pro­hibidas y de impunidad para los infrac­tores, ¿Qué se debe hacer? ¿Tomar medi­das para que –al menos– cier­tas dro­gas dejen de ser nego­cio y los ajustes de cuen­tas dis­min­uyan? Con el con­curso de exper­tos (médi­cos, psicól­o­gos, abo­ga­dos, sociól­o­gos) habrá que definir el con­sumo y pro­duc­ción dro­gas; cupales sí y cuáles no sería factible legalizar, que sí cas­ti­gar, y que no? No puede haber una solu­ción gen­eral cuando hablamos de cosas específicas.

¿Es viable trans­for­mar este ambi­ente socio económico que no gen­era expec­ta­ti­vas atrac­ti­vas para los jóvenes?

Si el gran mer­cado norteam­er­i­cano de dro­gas y armas con­tinua en expan­sión, ¿tiene sen­tido aplicar una política pro­hibitiva basada sólo en el castigo.

Por qué si …

Por qué sí es posi­ble gas­tar más en balas que en restau­rar, ilu­mi­nar y vig­i­lar las áreas verdes (las que quedan); ¿por qué aban­donar la labor de ori­entación –per­suasión– para que los veci­nos no destruyan los espa­cios colec­tivos? No es una solu­ción pero se recu­per­arían ter­ri­to­rios usa­dos por la delin­cuen­cia al desmon­tar (deshier­bar) los lotes baldíos. ¿Puede la autori­dad munic­i­pal con­vencer o san­cionar a los lote habi­entes que no dan man­ten­imiento a sus ter­renos de engorda?

¿Por qué sí los frac­cionamien­tos pri­va­dos lev­an­tan altos muros, seg­re­gan a la población y lim­i­tan la vial­i­dad obligando a la gente a hacer recor­ri­dos may­ores? ¿Es inevitable seguir con­struyendo «túne­les» urbanos de inseguridad?

La vio­len­cia es mar­cada­mente mas­culina y afecta, prin­ci­pal­mente, a los gru­pos etáreos en plena edad pro­duc­tiva y repro­duc­tiva. Los asesinatos, los heri­dos, robos no solo se pro­ducen por la delin­cuen­cia orga­ni­zada; la vio­len­cia con­tra las mujeres, los fem­i­ni­cidios, robos de autopartes y vehícu­los en mucho se debe a las ten­siones exac­er­ba­dos en el vecin­dario y gran parte de estos con­flic­tos se fer­til­izan por las dro­gas y el alco­hol en un marco de pobreza, egoísmo y mal­for­ma­ción cul­tural pro­movida por las televisoras.

Desde 2016 hasta el 17 de octubre de 2018, esta conur­bación acu­mula 640 homi­cidios, de ellos 236 ocur­ri­dos en lo que va de este año.

Una expli­cación ofi­cial es que <>.

Entonces, ¿esperar que se aniquilen entre ellos?

¿Qué hacer?

Ante esto, ¿Qué pueden hacer las orga­ni­za­ciones no guber­na­men­tales, los mil­i­tantes par­tidar­ios que des­cansan de la fase elec­toral, la sociedad civil en gen­eral? ¿Sólo mirar?

La mesa de seguri­dad, con­sti­tu­ida por autori­dades estatales y fed­erales con una mín­ima inter­ven­ción del gob­ierno munic­i­pal y con par­tic­i­pación de seg­men­tos de la sociedad que cuen­tan con medios para su pro­tec­ción, deja fuera la opinión de los gru­pos social y económi­ca­mente des­fa­vore­ci­dos. ¿Cuál es el sen­tido de escuchar sólo a quienes viven en <> sep­a­ra­dos de la población?

Quer­e­mos salir al tra­bajo, a la escuela, a la calle con la tran­quil­i­dad de vivir en una sociedad civ­i­lizada que garan­tice la seguri­dad de nue­stros hijos, nues­tra familia.

Para abonar esta causa, invi­ta­mos a los poten­ciales intere­sa­dos a par­tic­i­par en la dis­cusión y elab­o­ración de prop­ues­tas que quer­e­mos con­sen­sar para entre­gar a la nueva administración.

Bajo el título de Vio­len­cia en Zamora-​Jacona: visiones, retos y posi­bil­i­dades, con­vi­damos a psicól­o­gos del Cen­tro de Inte­gración Juve­nil, médi­cos y tra­ba­jadores sociales de las insti­tu­ciones públi­cas y pri­vadas, veci­nos, a la gente que desee con­tribuir con sus ideas, su entusiasmo.

La cita es el miér­coles 31 de octubre de 2018 de 10 a 14 horas en el salón “A” de El Cole­gio de Michoacán A.C., Martínez de Navar­rete 505 y Avenida del Arbol, Frac­cionamiento Las Fuentes, Zamora, Michoacán.

Informes:

J.Luis Seefoó Luján

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Por: Dr. Jose Luis Sefoo













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